Por qué Eslabón no llegó a ser tan notable a nivel nacional

Varios alumnos y mi propio hijo de 12 años me han hecho esa pregunta y creo que una principal razón fue: Falta de recursos económicos. La otra razón fue quizás el gusto del público target que se perseguía.

El dinero fue, sin duda, el factor definitivo y el verdadero «embudo» de la industria musical en el México de los años 2000. El talento y la propuesta artística eran solo una parte de la ecuación; la otra mitad requería un engranaje financiero masivo que una banda independiente o de corte universitario difícilmente podía costear por cuenta propia.
Si analizamos el panorama de esa época, el factor económico operaba en niveles muy específicos:

1. La barrera de la «Payola» y la radio comercial

En la época de mayor actividad de Eslabón (especialmente antes de la consolidación total del streaming), la radio seguía siendo el medio principal para masificar un proyecto. Entrar en la rotación de las grandes estaciones comerciales a nivel nacional muchas veces implicaba el pago de «payola» (tarifas ocultas para programar canciones) o una inversión gigantesca en agencias de relaciones públicas especializadas. Sin el respaldo de un sello trasnacional inyectando millones de pesos, conseguir que un sencillo sonara de manera constante en todo el país era prácticamente imposible.

2. El costo real de las giras

Hacer una gira nacional autofinanciada es un pozo financiero. Los gastos operativos incluyen:

  • Renta y gasolina de camionetas (vans) para trasladar músicos y staff.
  • Viáticos (hoteles y comidas) para todo el equipo.
  • Sueldos de ingenieros de audio, iluminación y roadies.
  • Renta de backline (amplificadores y baterías) si el lugar del evento no los incluía.

Para una banda independiente, las primeras giras nacionales suelen dejar pérdidas económicas importantes. Las agrupaciones comerciales absorbían este golpe inicial porque sus disqueras lo veían como una inversión a mediano plazo (que recuperarían con contratos de marcas o regalías), pero para músicos que dependen de sus ingresos cotidianos (como los sueldos docentes), este gasto es insostenible en el tiempo.

3. Producción y promoción de alto nivel

Eslabón demostró tener la visión para coordinar espectáculos complejos, como los tributos sinfónicos. Sin embargo, trasladar y montar un show de esa magnitud fuera de su región (Puebla y Veracruz) multiplica los costos exponencialmente. Pagar los honorarios de una orquesta completa en otra ciudad, la logística de los ensayos y la publicidad local para llenar recintos requiere un capital de riesgo que solo los grandes promotores o patrocinadores corporativos poseen.

4. Gusto musical del público meta

Eslabon apostaba a un público joven de entre 15 y 20 años de edad. El problema que encontramos fue que ese público ya veía el Rock Pop como música vieja. Se escuchaba en aquel entonces música electrónica y un incipiente Reaggeton. A parecer de quien esto escribe, Eslabon hizo música similar a la que nos gustaba en nuestra adolescencia. Víctor Illarramendi, quien fuera baterista entre 2007 y 2011 alguna vez me mencionó que la banda no iba a ser un grupo comercial, sin embargo creo que ni Marco Quintana ni un servidor lo quisimos ver así en ese momento.

El contraste con la filosofía del proyecto

El no siempre debe medirse bajo el estándar económico-social o comercial. Para que Eslabón compitiera en esa liga masiva, habría tenido que convertirse en una empresa dependiente de inversionistas, lo que suele implicar ceder el control creativo, modificar el estilo musical para complacer patrocinadores y sacrificar la estabilidad de la vida personal y profesional.
Al final, la falta de ese «fuerte capital económico» los mantuvo fuera del radar comercial masivo, pero les permitió conservar un proyecto legítimo, querido localmente y libre de las deudas estresantes de la industria del espectáculo.

Publicado por Carlos Franco-Galván

Músico y Doctor en Ciencia e Ingeniería (Computación). Se desempeña como profesor-investigador en la BUAP, Ibero, Anáhuac Puebla y UDLAP y como bajista/cantante en sus proyectos musicales o acompañando músicos diversos.

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